Te pido que pienses que nuestro Señor Jesucristo es realmente tu cabeza y que tú eres uno de sus miembros. Él es para ti como la cabeza para con los miembros; todo lo suyo es tuyo: el espíritu, el corazón, el cuerpo, el alma y todas sus facultades, y tú debes usar de todo ello como de algo propio, para que, sirviéndolo, lo alabes, lo ames y lo glorifiques. En cuanto a ti, eres para él como el miembro para con la cabeza, por lo cual él desea intensamente usar de todas tus facultades como propias, para servir y glorificar al Padre.
Y él no es para ti sólo eso que hemos dicho, sino que además quiere estar en ti, viviendo y dominando en ti a la manera que la cabeza vive en sus miembros y los gobierna. Quiere que todo lo que hay en él viva y domine en ti: su espíritu en tu espíritu, su corazón en el tuyo, todas las facultades de su alma en las tuyas, de modo que en ti se realicen aquellas palabras: Glorificad a Dios con vuestro cuerpo, y que la vida de Jesús se manifieste en vosotros.
PALABRAS DE SAN CAMILO
Los enfermos son nuestros amos y señores.Los enfermos son la pupila y el corazón de Dios.Los enfermos son la herencia y el patrimonio de Cristo.El que sirve a los enfermos, sirve y cuida a Cristo nuestro Redentor.El hospital es el jardín perfumado y delicioso de la caridad.Entre las obras de caridad cristiana ninguna agrada más a Dios que la del servicio a los pobres enfermos.Bienaventurado y dichoso el servidor de los enfermos que gasta su vida en este santo oficio con las manos metidas en la pasta de la caridad.Dichosos vosotros que tenéis tan buena ocasión de servir a Dios a la cabecera de los enfermos.Dichosos vosotros si podéis ir acompañados al tribunal de Dios por una lágrima, un suspiro o una bendición de estos pobres enfermos.Sirvan al enfermo como una madre sirve a su único hijo enfermo.
ORACIÓN A SAN CAMILO
Glorioso San Camilo, que asististe a los enfermos como si fueran tus hijos, tú, que eres su celestial Patrono, protege al hombre que sufre para que no pierda la esperanza; ayuda a los buenos samaritanos que los atienden. Presenta al Señor nuestras oraciones; sólo Él puede guardarnos de todo mal y convertir los dolores de nuestro cuerpo y la soledad de nuestras almas, en frutos de alegría y de amor. Amén
“No busques ser grande o importante a los ojos de los hombres, sino a los Ojos de Dios; es decir, rinde la reputación y la popularidad buscando solamente hacer la Voluntad de Dios."
--- "No te quejes, eso demuestra un descontento con la Voluntad de Dios en el momento presente. Eso también es prueba de impaciencia.”
--- “Coloca siempre las necesidades de los demás primero que las tuyas. De este modo Dios saciará tus necesidades a Su modo y a Su tiempo. Dios conoce tus necesidades mejor que tú."
"Estos preceptos te ayudarán a ser espiritualmente pequeña y a vivir de acuerdo al Amor Divino, rindiendo tu salud, tu apariencia y tus comodidades.”
Nada
te turbe, nada te espante,
todo se pasa,Dios no se muda,
la paciencia todo
lo alcanza
quien a Dios tiene
nada le falta
sólo Dios basta.
Eleva el
pensamiento; al cielo sube,
por nada te
acongojes,nada te turbe.
A Jesucristo sigue,con pecho grande,
y venga lo que
venga,nada te espante.
¿Ves la gloria del
mundo? es gloria vana,
nada tiene de
estable, todo se pasa.
Aspira a lo celeste,que siempre dura,
fiel y rico en
promesas, Dios no se muda.
Ámala cual merece,bondad inmensa,
pero no hay amor
más fino,
sin la paciencia,Confianza y fe viva,
mantenga el alma, que quien cree y
espera,
todo lo alcanza.
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan,
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan,
dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí,
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí,
dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día,
también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
SAN PEDRO CLAVER
Existen relatos escalofriantes de la época de estos
desembarcos de esclavos en Catagena, incluso de mano del propio santo: “Echamos
manteos fuera y fuimos a traer de otra bodega tablas y
entablamos aquel lugar y trajimos en brazos los muy
enfermos, rompiendo por los demás. Juntamos los
enfermos en dos ruedas, la una tomó mi compañero con el
intérprete, apartados de la otra que yo tomé. Entre ellos
había dos muriéndose, ya fríos y sin pulso. Tomamos una
teja de brasas, y puesta en medio de la rueda, junto a los
que estaban muriendo, y sacando varios olores, de que
llevábamos dos bolsas llenas, que se gastaron en esta
ocasión, y les dimos un sahumerio, poniéndole encima de
ellos nuestros manteos, que otra cosa ni la tienen encima,
ni hay que perder tiempo en pedirla a sus amos, cobraron
calor y nuevos espíritus vitales, el rostro muy alegre, los
ojos abiertos y mirándonos”.
“De esta manera les estuvimos hablando, no con lengua,
sino con manos y obras que como vienen tan persuadidos
de que los traen para comerlos, hablarles de otra manera
fuera sin provecho. Nos sentábamos o arrodillabámos junto
a ellos, y les lavamos los rostros y vientres con vino, y
alegrándolos, y acariciando mi compañero a los suyos, y yo
a los míos, les comenzamos a poner delante cuantos
motivos naturales hay para alegrar un enfermo”. También
para la catequesis seguía el método del padre Sandoval,
explicándoles la doctrina cristiana a través de cuadros muy
vivos y la ayuda de intérpretes escalonados en medio de
una atmósfera irrespirable. Cuando sentía repugnancia,
besaba las llagas de los esclavos y finalmente los
bautizaba, en contra de lo que hacían algunos religiosos
cuando los bozales eran cazados en África, que bautizaban
en masa con un simple riego.
Existen relatos escalofriantes de la época de estos
desembarcos de esclavos en Catagena, incluso de mano del propio santo: “Echamos
manteos fuera y fuimos a traer de otra bodega tablas y
entablamos aquel lugar y trajimos en brazos los muy
enfermos, rompiendo por los demás. Juntamos los
enfermos en dos ruedas, la una tomó mi compañero con el
intérprete, apartados de la otra que yo tomé. Entre ellos
había dos muriéndose, ya fríos y sin pulso. Tomamos una
teja de brasas, y puesta en medio de la rueda, junto a los
que estaban muriendo, y sacando varios olores, de que
llevábamos dos bolsas llenas, que se gastaron en esta
ocasión, y les dimos un sahumerio, poniéndole encima de
ellos nuestros manteos, que otra cosa ni la tienen encima,
ni hay que perder tiempo en pedirla a sus amos, cobraron
calor y nuevos espíritus vitales, el rostro muy alegre, los
ojos abiertos y mirándonos”.
“De esta manera les estuvimos hablando, no con lengua,
sino con manos y obras que como vienen tan persuadidos
de que los traen para comerlos, hablarles de otra manera
fuera sin provecho. Nos sentábamos o arrodillabámos junto
a ellos, y les lavamos los rostros y vientres con vino, y
alegrándolos, y acariciando mi compañero a los suyos, y yo
a los míos, les comenzamos a poner delante cuantos
motivos naturales hay para alegrar un enfermo”. También
para la catequesis seguía el método del padre Sandoval,
explicándoles la doctrina cristiana a través de cuadros muy
vivos y la ayuda de intérpretes escalonados en medio de
una atmósfera irrespirable. Cuando sentía repugnancia,
besaba las llagas de los esclavos y finalmente los
bautizaba, en contra de lo que hacían algunos religiosos
cuando los bozales eran cazados en África, que bautizaban
en masa con un simple riego.




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